LO INSTITUIDO Y LO INSTITUYENTE: CONTRADICCIONES EN EL
EJERCICIO DE DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD
Autor/res:
Sánchez, Evangelina; Leal, Cintia;
González H., Ma. Lourdes
Institución: Asociación Civil ?Comunidad?, España 295, S.
M. Tucumán (4000)
LO INSTITUIDO Y LO INSTITUYENTE: CONTRADICCIONES EN EL
EJERCICIO DE DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD.
Sánchez,
Evangelina; Leal, Cintia; González H., Ma. Lourdes
Asociación Civil ?Comunidad?, España 295, comunidad97@yahoo.com.ar
El presente trabajo surge a partir de interrogantes formulados en torno a las dicotomías entre el discurso y la practica institucionalizada acerca de todos los aspectos que atraviesan la problemática de la discapacidad.
Abordar estas contradicciones, implica en el marco de este ensayo, indagar en el orden institucional y en las concepciones que éste legitima; en vinculación con las nuevas propuestas que a nivel internacional recuperan y reivindican el ejercicio pleno de derechos; a través en un análisis de la practica cotidiana.
Se puede comprender por Institución al sentido otorgado por Castoriadis (1989) como ?red simbólica socialmente sancionada, en la que se combinan, en proporción y relación variables, un componente funcional y un componente imaginario?[1]. ?Es esta institución de significaciones lo que para cada sociedad plantea lo que es y lo que no es, lo que vale y lo que no vale, y responden a la necesidad de los sujetos de dar forma, regularizar, disciplinar, ordenar, conquistar, apropiarse, posicionarse en el mundo para vivir en el? (Ferullo, 1993)[2].
La normativa vigente en un país, así como las políticas de estado, conforman uno de los dispositivos a través de los cuales se objetiva y legitima una institución de significaciones, formando parte del espacio social.
Aproximación al sistema legal
En Argentina, la discapacidad en
general, alcanza visibilidad a nivel legal, a partir de la influencia de las
primeras acciones y documentaciones que emanan de los entes internacionales. Es un
antecedente fundamental la convocatoria a los estados fomentada en el Año
Internacional de los Impedidos (1981), (de cuya organización participó el país
al integrar el Comité de Naciones Unidas encargado de su preparación); que
promovió la adopción de normas nacionales acordes a los principios y
recomendaciones de las organizaciones mundiales.
Si bien hay
antecedentes en materia de legislación en discapacidad, como por ejemplo,
En
?Legislar
y Promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de
oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos
reconocidas por esta Constitución y por los tratados internacionales vigentes
sobre derechos humanos, en particular respecto de los niños, las mujeres, los
ancianos y las personas con discapacidad?.
Entre
la legislación existente en materia de discapacidad en Argentina, se encuentran
Leyes sin reglamentar y otras con mayor nivel de concreción, de las cuales,
solo algunas encuentran su respectiva ratificación en
Acerca de los derechos
explícitos e implícitos, Bidart Campos (1998) reconoce que, en la tradición
histórico ? cultural de una sociedad, la inexistencia de normas sobre derechos
en el articulado de la constitución puede significar que se las reputa de
implícitas e innecesaria su consignación, y/o que además que ?lo que queda silenciado o implícito en la
constitución formal equivale a un espacio en donde la interpretación y la
integración deben alcanzar a descubrir e incluir derechos, valores y
principios?[3]; de allí que los
derechos se ?declaran? para afirmar su valoración, y evitar los vacíos que
dejan espacios libres de interpretación. Hacer un derecho explicito, posibilita
hablar de reivindicación y denunciar su violación.
El
antecedente mas inmediato a nivel internacional lo conforma la ?Convención
sobre los Derechos para las Personas con Discapacidad?, del año 2006, y su
posterior ratificación a nivel nacional en el año 2008, que tiene como
propósito:
?Promover, proteger y asegurar el pleno goce y
en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades
fundamentales por toda las personas con discapacidad, y promover el respeto por
su dignidad inherente?.
Los
principios generales son:
-
Respeto de la dignidad inherente, la autonomía
individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, y la
independencia de las personas.
-
La no discriminación
-
La participación e inclusión plena y efectiva en la
sociedad
-
El respeto por la diferencia y la aceptación de las
personas con discapacidad como parte de la diversidad y la condición humana.
-
La igualdad de oportunidades
-
La accesibilidad
-
La igualdad entre el hombre y la mujer
-
El respeto a la evolución de las facultades de los
niñas y las niñas con discapacidad y su derecho a preservar su identidad
A pesar de promover y motivar a los estados nacionales a tomar medidas innovadoras, sumergidas en una lógica de pleno derecho, esta convención puede ser pensada como fuerza instituyente, que aun no ha logrado transformar lo instituido[4] en términos concretos.
Aproximación a las políticas sociales actuales
Iniciar un recorrido por las Políticas Sociales vigentes, es en cierta forma, una aproximación al entramado de oportunidades posibles, como así también a las limitaciones y omisiones producidas, en tanto materializan un orden legal e institucional, que es aquel, que a su vez, las sustentan y sostienen.
Coincidiendo
con el planteo de A. Fernández y M.
Rozas, las Políticas Sociales corresponden a ?decisiones que toma el Estado para organizar y garantizar las relaciones de dominación y
desigualdad, en la que aplica un conjunto de acciones y omisiones que manifiestan
una determinada modalidad de intervención en relación a una cuestión, que
concita la atención, intereses o movilizaciones de otros actores en la sociedad
civil? [5].
En el recorrido por las políticas estatales, se ha observado que el sector de la discapacidad no escapa de los atravesamientos propios de un modelo de estado mínimo, que deja librada en manos privadas muchas de sus responsabilidades, a la vez que omite otras, o las deposita en el individuo.
A pesar de estos mismo atravesamientos, para las personas con discapacidad existe un circuito ?especial?, particular, que requiere para su acceso de un diagnóstico médico que mida y evalúe, de una acreditación de la incapacidad, para participar en cualquier prestación (rehabilitación, transporte, etc.). Desde el ámbito médico- biológico se han descrito esquemas clasificatorios, que posibilitan la elaboración de diagnósticos y la certificación de la discapacidad, que son a su vez, casi imprescindibles para el acceso a los beneficios que la política social da lugar. Si se tiene en cuenta que ?las formas de clasificación son formas de dominación? (Bourdieu, 1987)[6], y específicamente, de dominación simbólica, relacionada a categorías de reconocimiento y desconocimiento; y que ?todo acto de clasificación es asimismo un acto de exclusión ? inclusión? (Skliar, 2002)[7], se visualizan relaciones de desigualdad social que dan origen y que reproducen las concepciones que sobre discapacidad se han construido.
En lo laboral, se han percibido tensiones y dicotomías, que evidencian, por un lado que, a pesar de la promoción y favores que el estado pueda brindar (como exenciones impositivas a empleadores de personas con discapacidad, entre otras), las posibilidades laborales reales son casi inexistentes, hay una limitada formación a oficios, y la persona con discapacidad no es pensada ni considerada como un sujeto activo, productor ? trabajador, sino como percibidor de subsidios, desde una ciudadanía devaluada.
Perspectivas
en discapacidad
Histórica
y socialmente, la discapacidad ha sido pensada, definida desde concepciones que
ponen el acento en las disfuncionalidades y en el déficit, en los aspectos
rehabilitadores y normalizadores, en
tanto, es concebida como un ?problema que afecta a individuos que se apartan de
los cánones de normalidad? (Vallejos, 2007)[8].
En esta perspectiva, Kipen y Vallejos (2007)[9],
distinguen, a modo general, concepciones sociales ligadas a la tragedia personal o desviación social.
Es
decir, concebir a la discapacidad como tragedia
personal, es pensarla como un problema de salud que afecta a ?individuos?
que se apartan de los cánones de ?normalidad?, configurándose como déficit que
enluta la vida del individuo y su familia, en donde el ?sujeto
enfermo/discapacitado?, si bien no es considerado responsable de su condición,
si lo es en hacer lo posible para ?funcionar? lo más normalmente posible,
acomodándose subjetivamente a su condición de discapacitado. El sujeto es
reducido entonces a objeto de intervención de la medicina, dentro de la esfera:
salud ? enfermedad.
Hablar
de desviación social, es hacer
referencia a ?disfunción social?, a una cuestión que se aparta de lo
considerado como ?normal?, es asignar una identidad y condición social
devaluada, que actúa como estigma y que afecta la estructura psíquica del
sujeto, al convertirse en la faceta central de su existencia. ?El discapacitado
es condenado a una especie de ciudadanía devaluada, considerado como un menor
de edad permanente que, en el caso de tener derechos, tiene suspendido su ejercicio
o requiere de la tutela de otros para ejercerlos? (Kipen y Vallejos, 2007)[10].
En palabras de Bourdieu (1987), ?el mundo social puede ser dicho y construido de diferentes modos según diferentes principios de visión y división: por ejemplo, las divisiones económicas y las divisiones étnicas?[11].
Los principios de visión y división que favorecen a la construcción social de la discapacidad, se pueden observar en relación a los binomios normalidad ? anormalidad; salud ? enfermedad; funcionalidad ? disfuncionalidad, que se han desarrollado históricamente. Estos principios de visión y división han sido, y son, producidos y reproducidos en el marco de relaciones asimétricas entre quienes ejercen el poder de nominar y clasificar sobre quienes son clasificados, y actúan como institución de significaciones, internalizándose en las representaciones de los sujetos como esquemas de apreciación y percepción, en donde dichas concepciones acerca de la discapacidad son pensadas y vividas como naturales, inmediatas y dadas.
Desde el orden institucional objetivado en la legislación vigente, se legitiman concepciones de la discapacidad que la definen como ?deficiencias?, ?limitaciones o alteraciones funcionales?, ?dolencias?, ?pérdida de oportunidades a la participación?, ?limitaciones en la capacidad de ejercer una o más actividades?, ?desventajas considerables?, que sitúan al sujeto no solo en una posición devaluada, sino tampoco deseada. Y si bien, en los antecedentes más inmediatos de la normativa, el entorno social figura como ?agravante? y/o ?deficiente? para la participación en igualdad de oportunidades, no supone la modificación de las relaciones sociales que las originan. Esto se puede observar en el análisis a las diversas leyes, que tanto en el ámbito internacional como nacional ? local se han formulado.
El presente trabajo se inscribe en la línea que distintos autores han dado en llamar concepción socio ? política de la discapacidad, que la concibe como producción socio cultural. Vallejos (2007) entiende a la ?discapacidad como una producción social, inscripta en los modos de producción y reproducción de una sociedad. Ello supone la ruptura con la idea de déficit, su pretendida causalidad biológica y consiguiente carácter natural, a la vez que posibilita entender que su significado es fruto de una disputa o de un consenso, que se trata de una invención, de una ficción y no de algo dado? [12]. Implica ubicar a la discapacidad en la esfera de las relaciones sociales, y producir su corrimiento de lo meramente médico ? biológico: ?la discapacidad no es un fenómeno biológico sino una retórica cultural. Por lo tanto, no puede ser pensada como un problema de los discapacitados, de sus familias o de los expertos. Es una idea cuyo significado está íntimamente relacionado con el de la normalidad y con los procesos históricos, culturales, sociales y económicos que regulan y controlan el modo a través del cual son pensados e inventados los cuerpos, las mentes, el lenguaje, la sexualidad de los sujetos? (Skliar, 2002)[13].
A modo de síntesis, se ha evidenciado que en relación a las políticas sociales y sordera, los avances mas significativos en la provincia se corresponden al ámbito privado, y que en general, en las decisiones estatales persiste una política de tipo subsidiaria, victimizante y homogénea a todas las discapacidades, participando en la producción y reproducción de los principios de visión y división formulados en la torno a la discapacidad anteriormente mencionados. La referencia a ámbito privado, tienen que ver con el llamado Tercer Sector, donde organizaciones de la sociedad civil actúan, promueven y movilizan espacios sociales complejos como alternativas para el ejercicio de derechos.
Para que sean reales y efectivas las reivindicaciones del ejercicio de una ciudadanía plena, no solo se requiere del reconocimiento social de la misma, sino también de un orden institucional que la legitime.
Así, se ha podido observar que, a pesar de que el marco formal sustenta y contiene las concepciones y categorías que pretenden llevar a un ejercicio pleno de derechos a sujetos con discapacidad, en confrontación con la práctica cotidiana, ésta manifiesta las contradicciones constantes entre el deber y el hacer, y el anhelo de pleno ejercicio de derechos se suscribe a una mera expresión discursiva.
A
modo de conclusión...
La coyuntura actual demanda nuevas construcciones acerca de la discapacidad, entendiéndola a la misma y a sus obstáculos como un proceso social y cultural, sin parcializar ni reducirla a una problemática individual. Comprender su relación histórica con las relaciones de desigualdad, y los atravesamientos de la cuestión social, posibilitaría la construcción de estrategias superadoras que legitimen y concreticen el pleno ejercicio de derechos.
No se debe perder de vista que se asiste a un proceso de transformación mundial sobre las miradas en discapacidad, plasmadas en documentos que promueven y motivan a los estados a traducir en políticas los derechos que ellos sustentan, y inter - juego entre lo instituido y lo instituyente, abre la posibilidad de nuevos escenarios, en donde no haya un otro devualado, silenciado y fragmentado...
Pensar que la realidad es cambiante y
dinámica, y que se asiste a un proceso de transformación sobre las miradas en
discapacidad, que la preocupación a nivel legislativo es relativamente
reciente, y que el
BIDART CAMPOS, G. Manual
de
BOURDIEU, P. Cosas Dichas. Barcelona, España: Gedisa, 2007
CASTORIADIS, C
FERNÁNDEZ A, ROZAS PAGAZA, M. 1983, ?Políticas Sociales y Trabajo Social?. Ed. Humanitas. Bs. As.
FERULLO, A. G. Sobre
una separación imposible: inscripciones institucionales de los sujetos y
diagnósticos de salud. Articulo
publicado para
SCHAVERSTEIN, L. Psicología
de las Organizaciones. Buenos Aires, Argentina: Paidos, 1992.
SKLIAR, C. ¿Y si el otro no estuviera ahí? Notas para una pedagogía (improbable) de la
diferencia. Buenos Aires, Argentina. Miño y Dávila. 2002
VALLEJOS, I; KIPEN, E. Tensiones entre naturaleza e
ideología y la producción social de la discapacidad. Ponencia en las IV
Jornadas de Investigación en Trabajo Social- Entre Ríos, Argentina. 2007
Documentación Consultada
Declaración Universal de Derechos Humanos-
Organización de Naciones
Declaración de las Normas Uniformes sobre
Declaración de Salamanca y Marco de Acción para las
Necesidades Educativas Especiales
Convención Interamericana Sobre
Ley Nº 22.431
[1] Castoriadis, C
[2] Ferullo, Ana Gloria. Sobre una
separación imposible: inscripciones institucionales de los sujetos y
diagnósticos de salud. Articulo
publicado para
[3] Bidart Campos, G. Manual de
[4] Schaverstein, L. Psicología de las Organizaciones. Buenos Aires, Argentina: Paidos, 1992.
[5] Fernández A, Rozas
Pagaza, M. 1983, ?Políticas Sociales y Trabajo Social?. Ed. Humanitas. Bs. As.
[6] Bourdieu, P. Cosas Dichas. Barcelona, España: Gedisa, 2007
[7] Skliar, C. ¿Y si el otro no estuviera ahí? Notas para una pedagogía (improbable) de la diferencia. Buenos Aires, Argentina. Miño y Dávila. 2002
[8] Vallejos, I; Kipen, E. Tensiones entre naturaleza e ideología y la producción social de la discapacidad. Ponencia en las IV Jornadas de Investigación en Trabajo Social- Entre Ríos, Argentina. 2007
[9] Vallejos, I; Kipen, E. Op.Cit.
[10] Ibidem
[11] Bourdieu, P. Op.Cit.
[12] Vallejos, I.; Kipen, E. Op.Cit.
[13] Skliar, C. Cosas Dichas. Barcelona, España: Gedisa, 2007